No dejo de flipar. Podría vivir cientos de años y nunca dejar de sorprenderme con el giro que pueden dar las cosas a veces. Por un quítame allá esas pajas, pierdes a un amigo o amiga. Por un kilo de acelgas, vamos.

Que los hombres no somos iguales a las mujeres, y viceversa, es algo que creo una de las verdades inmutables de la condición humana. Ni tenemos porqué. Pero una cosa es eso y otra muy diferente sacar las cosas de quicio porque sí.

A decir verdad, no estoy interesado en jugar a según qué juegos con ciertas reglas, sobre todo porque hay mucha gente con la que jugar. Ya me estoy haciendo mayor como para perder el tiempo con tonterías.

Es una pena, pero supongo que la vida es así. Lo lamento.