
Para los que aún no lo sepáis, hoy es el famoso día de San Patricio. Un día muy digno de ser tenido en cuenta para todos aquellos amantes del cachondeo, más conocido como "craic" irlandés. Porque, aunque, no os lo creáis, los irlandeses tienen en ese sentido bastantes puntos en común con los españoles.
Y, sobre todo, hay muchos españoles que tienen en ese punto muchos cosas en común consigo mismos. En eso sí que no hay Estatutos ni proyectos soberanistas, ni identidades nacionales ni nada. El cachondeo es una de las cosas que cohesionan sin duda a España. El fiestorro une.
Por eso, y por la afición que le tengo a esta fiestecita, después de bastantes años de observación de campo, pienso que puedo ya lanzar una teoría en la que he pensado hace años. Y es la siguiente: San Patricio es de Madrid.
Y digo bien: ES de Madrid. No ERA de Madrid. La leyenda dice que se trataba de un monje italiano al que los habitantes de Erin hicieron prisionero, que él consiguió escapar y que posteriormente decidió evangelizarles y sacarles del pozo de barbarie en el que vivían, cosa que hizo muy bien, ya que es conocida la santurronería de los irlandeses. Bueno, no de todos.
Pero cuando uno ve la afición que le echan algunos, entre ellos yo, al margen que se sea de Madrid, Dublín, Berlín, Montpellier o Torrelavega, y que todos y cada uno hacemos de esta fiesta algo propio, uno piensa que a lo mejor se trata de algo que tiene que ver con el espíritu de la ciudad más que con el motivo de la fiesta en sí.
Y es que la identidad de Madrid precisamente se forja de gentes de todas partes, cosa que en otras ciudades de España ya no se reconoce, por causa de los avatares políticos que asolan esta bendita nación. Pero sólo de gentes que se sientan de aquí. Si uno quiere, puede ser de Madrid. Esta es la grandeza de esta ciudad. Los demás son sólo turistas ocasionales.
Lo dicho: el fiestorro une mucho.


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