
Lo primero que uno tiene que saber cuando viaja a Polonia, es que vodka se pronuncia “vúdka” (wódka, y ВО́ДКА en ruso, aunque sólo voy a hablar de vodkas polacas), ya que la o acentuada se pronuncia como u en polaco. Además, teniendo en cuenta que woda significa agua, va como de cachondeo que la bebida en cuestión se llame así. Sería algo así como “agüita”. Según mi experiencia, y hay que decir que, con matices, nos pasa lo mismo a todos los pueblos del mundo mundial con nuestras propias bebidas, os puedo decir que con unas copitas de vodka es cuando uno empieza a entablar realmente relación con los polacos. No sé si me explico.
También hay quien dice por ahí que la palabra proviene del latín aqua vitae (agua de vida), que derivó en okowita (…En Escandinavia tienen el aquavit, y en Escocia nació el uisge beatha, en gaélico escocés “agua de vida”, el mundo es un pañuelo…), y finalmente a wódka. A mí me gusta más la primera explicación.
En cuanto a las costumbres para beberla, estas también difieren según su lugar de consumo. En los países bálticos y de Europa oriental, la bebida es tomada sola y sin mezclar, sirviéndose en vasos bien fríos. En los países occidentales, es utilizada para preparar cócteles, ya que se trata de una bebida blanca que tiene la virtud de alterar el sabor de aquella con la que se mezcla. Originariamente la producción de esta bebida era a partir de los productos de agricultura locales más baratos y abundantes como el trigo, maíz, papas, caña de azúcar o la combinación de cualquiera de estos.

El proceso consistía en una filtración simple y rápida del fermento de estos vegetales usando un filtro a base de carbón vegetal, en lugar de un caro y prolongado proceso de destilación. El líquido purificado era después reducido, sin añejarse hasta ser potabilizado mediante la adición de agua destilada para luego embotellarlo. El resultado de este ciclo de elaboración era y sigue siendo un producto incoloro y sin olores con una graduación alcohólica elevada.
Con vodka se brinda y se come, pero hacedme y haceros vosotros mismos un favor, si vais a beberla sola, que sea helada y a poder ser en vasitos frios. Yo tengo un par de botellas en el congelador desde hace meses y os aseguro que no dan síntomas de que se vayan a congelar.
Consejo de amigo. El truco para no pillar una borrachera del quince se sintetiza en el siguiente sexálogo:
1. NUNCA tomar vodka con el estómago vacío.
2. Si te desagrada el sabor que dejar al final el vodka, o simplemente si sólo quieres cambiar el sabor, lo mejor es el agua sin gas o los zumos. EVITAR bebidas como Coca-Cola, Fanta, Sprite. Al parecer se mezclan malamente y no se quieren.
3. Comer comidas contundentes, ya me entendéis. Entre una ensalada verde y un botillo berciano, siempre es mejor el botillo berciano. Aunque yo nunca lo he probado con vodka, la verdad…
4. COMER GRASAZAS, porque las grasas se pelean en el estómago con el alcohol y eso hace que no te emborraches, o que no emborraches tanto. Esto también vale para cualquier clase de pedal que creas que vayas a coger.
5. NO COMER PAN, ya que el pan actúa de esponja y hace que te embolingues mucho más rápido.
6. Si has decidido tomar vodka, NI SE TE OCURRA cambiar de bebida ni mezclar. Aguantarás más (depende de si te interesa o no aguantar…) y al día siguiente no tendrás un resacón salvaje del Caribe.

7. A PODER SER, tener amigos y/o amigas polacos y/o rusos. Le da a la ingesta de vodka un brillo especial y mucho más indígena. Yo los tengo, y me va muy bien. (…Ewita, gracias por el apoyo…)
De entre las mejores vodkas claras, es decir, sin ningún sabor, se encontrarían Wyborowa, Krakus, Polonez y Żytnia. Estas vodkas, con estar buenas, para mi son menos interesantes que las elaboradas para tener algun sabor distintivo específico.
Dentro de la grandísima variedad que en Polonia existe en cuanto a marcas y estilos, la Wódka Żołądkowa Gorzka es una auténtica delicia del paladar y además altamente digestiva, como delata su nombre. Está genial tomada al estilo tequila: tragas un chupito de żołądkowa y luego te comes un trozo de naranja, bien madura a ser posible, en vez de limón. Se produce en la ciudad de Lublin.
La Żubrówka es también alucinante. Esta elaborada en Białystok, noroeste de Polonia, con extracto de la hierba Hierochloe Odorata, que crece en los inmensos boisques que hay por la zona, y que es el plato ideal de los bisontes que los pueblan (żubr significa bisonte en polaco). De hecho, fijaros en la foto en que tiene un larga brizna de esa misma hierba dentro de la botella. Alli se toma normalmente con mucho hielo y zumo de manzana.
La Krupnik es un licor bastante antiguo, cuya receta data del siglo XVIII, y esta hecha a base de miel y hierbas. Se trata de una vodka muy destilada, con un sabor bastante suave para su graduación, 38º. Muy buena.
Otros ejemplos en cuanto a variedad serían la Pieprzówka, a la pimienta y que se parece en el color al whisky, la Cytrynówka, al limón, la Myśliwska, al enebro y que sabe un poco como a ginebra, la Jarzębiak con extracto de bayas del bosque, la Wiśniówka, de cerezas y la Miodówka, aromatizada con miel (miód).

Y ya puestos, os estaréis preguntando cuál es la más cañera en cuanto a graduación. Se trata de la Pejsachówka, unos 75º de nada, cuando lo normal es de 35º a 45º en Polonia, y que al parecer es consumida por los judíos durante la Pascua (Pésaj) y demás celebraciones.
También está la vodka casera que hace la gente de las montañas, la más conocido de las cuales es la śliwowica łącka, que llega tranquilamente a los 75º, y que se prepara a base de ciruelas bien maduras, que han cogido los primeros fríos, cuando de hecho todavía están en el árbol estando el termómetro bajo cero. Estas ciruelas tienen un contenido en azúcar mucho más elevado que el habitual a causa de ello, ya que el frío concentra los azúcares, y lo más importante, tienen menos contenido en agua, lo cual es bueno para el proceso de destilación. Debe ser un proceso parecido al eiswein alemán o a la eisbock, una especialidad cervecera cuyo proceso incluye dejar que los barriles de cerveza se congelen y ocurra así un proceso análogo.
Un día de estos nos quedamos ciegos de tanto probar.


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