Me voy a aficionar a postear cosas como las que pone mi idolatrado Pingüe Gourmet. Es decir, cosas que le llevan, le traen o le regalan, para disfrute de su buen paladar, y para contárnoslo después, claro.

Yo, por suerte, tengo amigos (en este caso amigas) que se preocupan de que mi cultura del bebercio se amplíe. Yo les dejo, claro. Si el agua destroza los caminos, qué no hará con los intestinos. Le saqué una foto cuando aún era virgen, pero ese problema se ha solventado rápidamente. Está hecho de arándanos y ni que decir tiene que estar delicioso.

Así pues, Ewita lo ha vuelto a hacer, y me ha regalado esta botellita de Balsam Pomorskie.

La quiero, pero por supuesto no por es por el bálsamo.