Bueno, bueno, que después de una época de sequía posteadora, he decidido seguir con todo esto. Hoy voy a hablaros de un grupo de aquí del Foro, que si fueran americanos, serian idolatrados allá por donde fuesen. ¿Que por porqué?. Escuchen, escuchen con atención...
Todo el que piense que los riffs de guitarra surfera son exclusivo patrimonio de gente como yanquises o gente de las islas, puede ir olvidando esa idea. Y no me estoy refiriendo al surf de los Beach Boys, Jan & Dean y nenazas de ese estilo, sino al auténtico surf instrumental, el que nació de la mano, en este caso rápida, de tipos como Dick Dale and His Del-Tones, Link Wray, The Ventures, Jim Messina and his Jesters, The Chantays o The Surfaris.
Aquí están tocando en El Ferrol uno de mis temas favoritos, "Maremoto", no precisamente de los más nuevos:
Y es que a este combo no le falta de nada, aunque mejor se definen ellos mismos. A saber: a las guitarras, Fernando Pardo y David Krahe, el cual puede hacer las delicias de tus orejas en La Vía Láctea; a la batería, Robbie Lozano, alias “Loza”; al bajo, Javi Vacas; y a los vientos, Óscar Ybarra.
El otro día tocaron en el Contraclub, que lleva ya bastante tiempo haciendo méritos para convertirse en uno de los clásicos de la noche madrileña de calidad, al igual que La Boca del Lobo (sitios ambos donde poder escuchar las evoluciones a los platos de Fernando Pardo) y yo flipé. Intensidad sonora, maestría y sobre todo, actitud. Si, amiguitos, la actitud musical como grupo en los tiempos musicales que corren en este gran país de dulces costumbres musicales, es super-importante. Llegué casi cuando iban a empezar a tocar, con el tiempo justo de ir a la barra, pedir una cerveza, y ponerme a escuchar. Estaba lleno, se notaba que la gente tenía cierto mono, y ellos no defraudaron. Nunca defraudan.
Como ellos mismos se han autodefinido en alguna entrevista:
“Lo nuestro es el cuerpo a cuerpo sudoroso, en el calor de un "garito" con luz tenue y un volumen al limite de lo que el oído tolera, ahí no hay quien no se quede contento y disfrute. Somos uno de esos grupos que sin necesidad de ser tu estilo de música favorito, te deja a gusto. Como un buen polvo con alguien que no conoces y a quien no vuelves a ver. No hay compromiso, solo placer.”
Estoy indignao. Como ya me habréis oído alguna vez, la verdad es que sigo pensando que el fútbol es una mierda. El fútbol, así, en nominativo singular y con todas las letras. Ya sé que queda muy simplón, que convendría acotar exactamente qué es mierda de lo que no lo es, y todo eso.
Pero, miren Uds, ya no voy a molestarme más por este tema, o por lo menos lo haré de forma esporádica. Y será así porque ni siquiera los propios responsables de la cosa está demasiado interesados en acabar con grupos ultras. Ni los periodistas quieren censurar a sus compañeros más díscolos y menos rigurosos. Perro no come perro, no me jodas. Y en este plan.
Y menos mal que Laporta pidió que la alegría se demostrase de forma civilizada. ¿O es que ya tenia alguna pista sobre lo que iba a ocurrir?. Echen un vistazo. Vergonzoso es poco.
Obviamente no todos los aficionados del Barça son unos cabestros. Pero con que lo sea uno sólo, ya corrompe al resto. No hay término medio. O se es una afición como Dios manda, tipo Sevilla F.C. o Liverpool, o no se es. O se tiene clase o no se tiene. No hay medias tintas ni zarandajas.
No saber ganar es casi peor que no saber perder. Porque al que no gana nunca, al menos le queda el infundado recurso de la rabia. Pero aquel que no sabe disfrutar de una buena victoria como la de ayer, chillando consignas contra otros equipos, otras ciudades, otras razas, se está cachondeando del esfuerzo y del sufrimiento que los futbolistas de su equipo han tenido que derramar casi como si fuera una hemorragia. Gente así no merece el sabor de la victoria. Dios le da pan a quien no tiene dientes.
Miren si no aquí como intachables ciudadanos barceloneses, de esos que luego parece que no han roto un plato, se afanan en afanar un tienda Levi's. Y no fue la única.
¿Heroico, verdad?. Siento vergüenza ajena al contemplar estas perlas, para que luego venga el típico comentarista deportivo pasao de rosca a hablar sobre los hooligans ingleses y el buenrrollismo de la Barcelona olímpica. Y que conste que me gusta el fútbol. Pero seria lo mismo que si les digo que me gusta la cerveza y no me gustan las resacas. Menos mal que vamos a ganar el Mundial.
Siempre hemos oído por ahí que en Japón la gente trabajaba mucho en general, y que son poco menos que, lo voy a españolizar, guorkajólicos, o sea, workaholics, adictos al trabajo o alcohólicos del currelo.
Al margen de que no podemos ni siquiera sospechar cuáles pueden ser las consecuencias de perder un trabajo a según qué edad allí, y que su psicología con respecto al trbajo a la vida en general nada tiene que ver con la nuestra (ojo, sin que piense que la nuestra es mejor), lo que si quiero es que veáis cómo se las componen los pobres para echar una cabezadita o más bien partirse el cuello, literalmente. "Quedarse sopa" es poco comparado con esto...
Eso sí, mola, porque en un país donde sabes que no te van a robar el bolso o el portátil en el metro si te quedas sobao o, como dicen los mexicanos, no te "van a madrear" si te quedas tirado, quieras que no, da tranquilidad.
La verdad es que les entiendo muy bien. Recuerdo con pavor que en la mili mis ritmos circadianos no es que estuvieran descompensados, es que, sencillamente, pasaban de mí. Nunca en mi vida he pasado tanto sueño como cuando serví a la Patria.
Y es que eso de currar está muy bien, pero cuando la máquina se atora, malo...
Lo primero que uno tiene que saber cuando viaja a Polonia, es que vodka se pronuncia “vúdka” (wódka, y ВО́ДКА en ruso, aunque sólo voy a hablar de vodkas polacas), ya que la o acentuada se pronuncia como u en polaco. Además, teniendo en cuenta que woda significa agua, va como de cachondeo que la bebida en cuestión se llame así. Sería algo así como “agüita”. Según mi experiencia, y hay que decir que, con matices, nos pasa lo mismo a todos los pueblos del mundo mundial con nuestras propias bebidas, os puedo decir que con unas copitas de vodka es cuando uno empieza a entablar realmente relación con los polacos. No sé si me explico.
También hay quien dice por ahí que la palabra proviene del latín aqua vitae (agua de vida), que derivó en okowita (…En Escandinavia tienen el aquavit, y en Escocia nació el uisge beatha, en gaélico escocés “agua de vida”, el mundo es un pañuelo…), y finalmente a wódka. A mí me gusta más la primera explicación.
En cuanto a las costumbres para beberla, estas también difieren según su lugar de consumo. En los países bálticos y de Europa oriental, la bebida es tomada sola y sin mezclar, sirviéndose en vasos bien fríos. En los países occidentales, es utilizada para preparar cócteles, ya que se trata de una bebida blanca que tiene la virtud de alterar el sabor de aquella con la que se mezcla. Originariamente la producción de esta bebida era a partir de los productos de agricultura locales más baratos y abundantes como el trigo, maíz, papas, caña de azúcar o la combinación de cualquiera de estos.
El proceso consistía en una filtración simple y rápida del fermento de estos vegetales usando un filtro a base de carbón vegetal, en lugar de un caro y prolongado proceso de destilación. El líquido purificado era después reducido, sin añejarse hasta ser potabilizado mediante la adición de agua destilada para luego embotellarlo. El resultado de este ciclo de elaboración era y sigue siendo un producto incoloro y sin olores con una graduación alcohólica elevada.
Con vodka se brinda y se come, pero hacedme y haceros vosotros mismos un favor, si vais a beberla sola, que sea helada y a poder ser en vasitos frios. Yo tengo un par de botellas en el congelador desde hace meses y os aseguro que no dan síntomas de que se vayan a congelar.
Consejo de amigo. El truco para no pillar una borrachera del quince se sintetiza en el siguiente sexálogo:
1. NUNCA tomar vodka con el estómago vacío.
2. Si te desagrada el sabor que dejar al final el vodka, o simplemente si sólo quieres cambiar el sabor, lo mejor es el agua sin gas o los zumos. EVITAR bebidas como Coca-Cola, Fanta, Sprite. Al parecer se mezclan malamente y no se quieren.
3. Comer comidas contundentes, ya me entendéis. Entre una ensalada verde y un botillo berciano, siempre es mejor el botillo berciano. Aunque yo nunca lo he probado con vodka, la verdad…
4. COMER GRASAZAS, porque las grasas se pelean en el estómago con el alcohol y eso hace que no te emborraches, o que no emborraches tanto. Esto también vale para cualquier clase de pedal que creas que vayas a coger.
5. NO COMER PAN, ya que el pan actúa de esponja y hace que te embolingues mucho más rápido.
6. Si has decidido tomar vodka, NI SE TE OCURRA cambiar de bebida ni mezclar. Aguantarás más (depende de si te interesa o no aguantar…) y al día siguiente no tendrás un resacón salvaje del Caribe.
7. A PODER SER, tener amigos y/o amigas polacos y/o rusos. Le da a la ingesta de vodka un brillo especial y mucho más indígena. Yo los tengo, y me va muy bien. (…Ewita, gracias por el apoyo…)
De entre las mejores vodkas claras, es decir, sin ningún sabor, se encontrarían Wyborowa, Krakus, Polonez y Żytnia. Estas vodkas, con estar buenas, para mi son menos interesantes que las elaboradas para tener algun sabor distintivo específico.
Dentro de la grandísima variedad que en Polonia existe en cuanto a marcas y estilos, la Wódka Żołądkowa Gorzka es una auténtica delicia del paladar y además altamente digestiva, como delata su nombre. Está genial tomada al estilo tequila: tragas un chupito de żołądkowa y luego te comes un trozo de naranja, bien madura a ser posible, en vez de limón. Se produce en la ciudad de Lublin.
La Żubrówka es también alucinante. Esta elaborada en Białystok, noroeste de Polonia, con extracto de la hierba Hierochloe Odorata, que crece en los inmensos boisques que hay por la zona, y que es el plato ideal de los bisontes que los pueblan (żubr significa bisonte en polaco). De hecho, fijaros en la foto en que tiene un larga brizna de esa misma hierba dentro de la botella. Alli se toma normalmente con mucho hielo y zumo de manzana.
La Krupnik es un licor bastante antiguo, cuya receta data del siglo XVIII, y esta hecha a base de miel y hierbas. Se trata de una vodka muy destilada, con un sabor bastante suave para su graduación, 38º. Muy buena.
Otros ejemplos en cuanto a variedad serían la Pieprzówka, a la pimienta y que se parece en el color al whisky, la Cytrynówka, al limón, la Myśliwska, al enebro y que sabe un poco como a ginebra, la Jarzębiak con extracto de bayas del bosque, la Wiśniówka, de cerezas y la Miodówka, aromatizada con miel (miód).
Y ya puestos, os estaréis preguntando cuál es la más cañera en cuanto a graduación. Se trata de la Pejsachówka, unos 75º de nada, cuando lo normal es de 35º a 45º en Polonia, y que al parecer es consumida por los judíos durante la Pascua (Pésaj) y demás celebraciones.
También está la vodka casera que hace la gente de las montañas, la más conocido de las cuales es la śliwowica łącka, que llega tranquilamente a los 75º, y que se prepara a base de ciruelas bien maduras, que han cogido los primeros fríos, cuando de hecho todavía están en el árbol estando el termómetro bajo cero. Estas ciruelas tienen un contenido en azúcar mucho más elevado que el habitual a causa de ello, ya que el frío concentra los azúcares, y lo más importante, tienen menos contenido en agua, lo cual es bueno para el proceso de destilación. Debe ser un proceso parecido al eiswein alemán o a la eisbock, una especialidad cervecera cuyo proceso incluye dejar que los barriles de cerveza se congelen y ocurra así un proceso análogo.
Un día de estos nos quedamos ciegos de tanto probar.
Ha llovido mucho desde que le ví jugando al baloncesto en Búbal, cuando lo de las reconstrucciones, si hombre, ¿no te acuerdas?. Bueno en realidad, yo no estaba allí, pero años después tuve ocasión de pasar de BETA a VHS una de esas cintas de video memorables, que no sé quién tiene, pero que me gustaría que no se perdiesen. Allí le conocí.
Para qué te voy a decir otra cosa; de aquella ya estaba el chaval un poco p'allá. Pero desde luego no más p'allá que Paquito, Oscar, Nando o yo mismo. Había ganas de cachondeo y la pasta justa. Fueron años en los que reíamos más.
Un día fuímos a mear al campo y nos encontramos con unos colegas de su mili, ya sabes el típico acampedo. Cuando eres capaz de compartir unos buenos cuescos judieros en un tienda de campaña canadiense, cuando empiezas a pillar semejante adobo, te das cuenta de que estás empezando a coger cierta camaradería.
Pasaron los años, Ricardo conoció a una chica muy maja y muy auténtica, a la que quiero bien, y finalmente se casó. Yo estaba allí y lo ví. Me alegré mucho por él, por ella, porque mirándoles sabía que eso era exactamente lo que querían hacer. Era sencilla y aplastantemente complicado: se querían y punto. Grandioso.
Desde aquel día de Búbal, tengo la inmensa suerte de poderle frecuentar. Me abrió las puertas de su casa y las de su corazón, y creédme si os digo que se está calentito.
Está en la mayor parte de mis momentos felices, que últimamente son pocos, y eso me mola mucho.
Yo le quiero un montón y por eso le dedico este post.
Para los que somos de ciudad, hay algunas ocasiones en que nos sorprendemos a lo tonto. Inconscientemente caemos con frecuencia en el mismo error en que también caemos los occidentales cuando estamos en presencia de orientales: creer que somos mejores que ellos.
Pero pasado ese momento de ofuscación en el que los de ciudad nos creíamos que eramos mejores que los de pueblo, la sangre empieza a penetrar en el tejido cerebral, y empieza a irrigar la materia gris. Unos de esos raros momentos, ya digo.
Que a estas alturas de la película, creamos que podemos ridiculizar la forma de expresarse de la gente del campo, es muy poco inteligente, cuando sabemos a ciencia cierta que la naturaleza, la calidad de vida, la autenticidad y otras virtudes son patrimonio del medio rural.
Yo no pienso caer en ese error. Sólo quiero reirme un poco. Mirad a ver si vosotros podéis.
Aquí cito un texto de Eduardo Galeano que me ha dado qué pensar:
"Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo.
Los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo.
Quien no tiene miedo al hambre tiene miedo a la comida.
Los automovilistas tienen miedo de caminar y los peatones tienen miedo de ser atropellados.
La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir.
Los civiles tienen miedo a los militares, los militares tienen miedo a la falta de armas, las armas tienen miedo a la falta de guerras.
Es el tiempo del miedo.
Miedo la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo. Miedo a los ladrones, miedo a la policía.
Miedo a la puerta sin cerradura, al tiempo sin relojes, al niño sin televisión, miedo a la noche sin pastillas para dormir y miedo al día sin pastillas para despertar.
Miedo a la multitud, miedo a la soledad, miedo a lo que fue y a lo que puede ser, miedo de morir, miedo de vivir".
Estaba esperando el momento oportuno para poder decir lo que quería. Lo cierto es que no me sentía con ánimos de hacer epitafios de tres al cuarto, pobres y sin sentido aparente.
Parece mentira, pero que te escuchen es algo que no todos saben valorar. Sobre todo cuando no puedes hablar con claridad. Todo el mundo abre la boca para escucharse sus cosas, pero es reconfortante saber que alguien está oyendo lo que dices.
Uno va por ahí, andando, y al final siempre se encuentra gente interesante, para bien o para mal. En el caso de M. fue para bien, para muy bien. Me ha dicho un lindo pajarito que ha tenido algún que otro problemilla, pero de todo se sale, y a M. le sobra espíritu para ello.
Si la humildad es una virtud, que no lo sé, M. sería la reina de la virtud. Espero que le vaya muy bien, dondequiera que esté, y estoy seguro, creo, de que la vida la recompensará por dejar esos retazos de buen rollo que son una perla en bruto hoy en día.
"La velocidad del sonido es la distancia entre la puerta y tu ordenador dividida por el intervalo de tiempo necesario para cerrar el reproductor de vídeo y subirte los calzoncillos cuando tu madre grita:'¡Oh, Dios mío!, ¿¡qué estás haciendo!?'" (Célebre frase geek)